Publicidad:
Terra
La Coctelera

Categoría: pasó hace tiempo

El día que dormimos juntos

Algo que hemos comentado poco entre nosotros dos, apenas por encima, fue el día que dormimos juntos en una pequeña cama. Cabe destacar que los dos teníamos pareja por aquel entonces (alguno la conservamos aún) y fue una sensación extraña, nada de sexo, nada de besos ni carantoñas desmedidas, sólo cuando nos daba permiso el frío que asolaba la habitación, "calor humano" que lo llaman donde la franela de ambos pijamas hacían su labor.

En una de esas pocas visitas que tengo a tu ciudad adoptiva, acepté encantado esa cenita y la cama que me ofrecías, aprovechando que hacía tiempo que no te veía. Después del postre, una penúltima cerveza fuera y vuelta a la casa, me esperaba madrugar un poquillo, pero se alargó la digestión del "zumo de cebada". Una sincera conversación en tu cama, la cual me cediste y la de tu compañera de piso sería la que llevase tu nombre en esa misma noche, para que al final no quisieses ir a tu provisional habitación. Se veía venir, te echaste plácidamente y ya no había nadie quien te pudiese levantar, aunque tampoco nadie quería, de modo que compartimos durante unas horas un abrazo al calor de una buena manta que nos defendía del tiempo preinvernal que nos observaba. Como dije antes, era una sensación rara, pero sabía que no estaba cayendo en ningún tipo de infidelidad, al menos eso creo y creía en ese momento. No se me pasó por la cabeza hacer nada de lo que después pudiese arrepentirme, y de hecho, no me arrepiento. Me sentía cómodo, a gusto, desprendes un calor agradable mientras duermes, jeje. No puedo negarte que unos días después, pensando en el tema, tuve ciertas fantasías de las que hacen sentir placer mental, tu cuerpo y tu mirada lo hacen posible. Otro día, si quieres, te la contaré.

Besos para tod@s, Nani

Relacionado con aquella conversación en la cama, ¿aún seguirías dando dinero por tener a alguien como yo? :P mira que no me lo tomé como un intento de prostitución, jijiji, prefiero que me mantengan a cambio de comida y sexo :P

Un desengaño postnavidad

Después de mi "affaire onanista" venían las navidades, y con ella las consabidas fiestas con la familia, amig@s y gente cercana. Pasaron esas dos semanas de rigor para volver a la rutina, donde reflexioné sobre si era viable seguir con el tema o dejarlo ahí. Para mi era imposible, tenía ganas de verla, de tocarla y que sus ojos me cubrieran de calor. ¿Amor? Tal vez. ¿Atracción? Sí, como mínimo. Ratos agradables y sentirme agusto con ella hacía que no pensara en otra cosa. Hasta aquí todo bien, pero mediante una conversación por MSN (aún en navidad, creo recordar), me dijiste "tengo una cosa que decirte" y ya me pude imaginar lo ¿peor?, te comprometiste con alguien. No tuve más remedio que resignarme, un par de semanas pensando en ti para que otro te llevara al huerto. Duró poco, sí, pero a partir de ahí no parecía lo mismo. No me lo tomé muy bien, la verdad, pensé que en algo había fallado, soy muy autocrítico, y el motivo que me diste fue la circunstancia de que ya vivíamos en ciudades distintas, con poca posibilidad para vernos. "Bueno....", pensé y te dije, "otra vez será". Como ya dije antes, creo que duró poco, y posteriormente comenzaste con otra persona. Me sentía como en un banquillo, te sacan a calentar (y nunca mejor dicho) y viene alguien por detrás para jugar el partido (metáfora futbolera, al que no le guste, lo siento, a mi tampoco me gusta). Me sentí algo decepcionado conmigo mismo, incluso fui haciendo planes para hacer lo posible por vernos. Me acordaba de ti, me olvidaba, me volvía a acordar... pero te veía sólo en mi mente. No sé si has visto la película "la niña de luto", es una muy antigua donde salía Alfredo Landa. Él esperaba a su novia (María José Alfonso) para poder viajar, pero tras unos fallecimientos en cadena, su madre la obligó a guardar luto durante mucho tiempo sin poder salir a la calle por pura ociosidad. Ellos quedaban cuando él silbaba en su ventana. Un día se cansó de silbar. Y no silbó más.

Con estas palabras no quiero que te hagas sentir culpable de lo que pude pensar o no, son cosas mías. Sólo te lo cuento porque ha pasado mucho tiempo y la brecha ya está curada. Ya no te silbo (por ahora) a la ventana, pero puedo escribirte en un blog. Si actualmente nos llevamos bien y guardamos una bonita amistad, quizás fue necesario pasar aquella situación.

Besos para tod@s, Nani.

Un desahogo posterior (+18)

Si hay algún menor de edad en la sala, qué mejor hora que acostarse ;) vamos a contar una anécdota de mayores.

Nota: Mi compi de blog tiene problemas con el ordenador, así que aprovecho y cuento cosillas de tirón mientras tanto.

En el anterior artículo hice un pequeño balance de aquel día que pasamos juntos, en el que fuimos a comer y me dejaste en el autobus, donde tuvimos una bonita velada como si de una pareja normal se tratase. Cerveza por aquí, montadito por allá,... ummmm calificaría el día de "sabroso".

Después de dejarme en el bus, con bonita despedida incluida, fui dándole vueltas al coco, quizás quedándome algo pillado en la hora y media de viaje mirando por la ventana mientras pensaba en "eso" que me había pasado contigo; estas cosas tan de repente hace que uno piense en ello cuando una chispa se enciende tan de golpe y tan potente. No fue una "simple anécdota graciosa", tú y yo lo sabemos. Quizás me estoy repitiendo, pero es algo que iba analizando en el bus de vuelta a mi casa. Otra cosa que fui recordando eran tus curvas, me encantaba pellizcarte la barriga, es algo que me pone, jeje, cada uno tiene sus vicios raros. Notar tu aliento cerca mía con esos besos tan entrenados se podían saborear incluso horas después.

Ya en mi casa fui a ducharme aún pensando en el "affaire", una ducha relajada después de dos días de fiesta, poco dormir y hartarnos de andar. En ese momento no sé si fue la sensación de soledad, el momento que disfrutaba de intimidad, pero algo me llamaba entre las piernas. Volví a recordar con más detenimiento tu mirada felina con esos ojos, cada curva de tu cuerpo, y cómo tus manos se perdían por el mío. Me senté plácidamente y cada recuerdo cobraba más fuerza a medida que mi mano subía y bajaba fantaseando contigo, sin depravación alguna, casi estaba reviviéndolo. Quizás la invitación frustrada a dormir contigo hizo que fuese posible ese momento de soledad, demasiados pensamientos aquella noche como para que mi entrepierna pasara inadvertida. Decía Grant Morrison, un dibujante de comics, que "Si vas a hacer algo relacionado con el sexo, debería ser cuanto menos genuinamente perverso", pero fue todo lo contrario, un gesto de satisfacción salpicada de picardía, con la inocencia de que no era ni mucho menos premeditado. Una vez que el ritmo subió, llegó ese instante en el que un leve gemido va acompañado de un desahogo sexual, acumulado por las circunstancias que todos conocemos. Respiré hondo, cerré los ojos y no me enteré ni de la ducha. Un aseo completo y listo para meterme en la cama, de nuevo solo, ya aliviado y satisfecho a la cama.

Mi broche particular a día y medio algo singular.

Besos para tod@s, Nani.

Un momento importante

Después de haber narrado cómo apareció esa chispa que tardó en arder, el día siguiente de aquella noche fiestera lo pasamos juntos. Primero unos recados y luego a comer con su descanso correspondiente, el reloj no daba para mucho más. Después justo de salir del bar, fuimos para tu casa donde echamos un rato agradable en el salón, hablando de nuestras cosas pero nada profundo. Recuerdo que cuando te tenía entre mis brazos, comencé a mirarte de otra manera, más dulce, como si hubiese encontrado en tus ojos lo que todos pretendemos, compartir momentos y una pequeña relación. ¿Por qué no? Mira Marujita y Dinio, después de ese esperpento, todo es posible. Hablando se entiende la gente, pero ahí pecamos de "dejados" por mucha distancia que nos pudiese separar. Quizás fue ese el motivo por el que no comentásemos nada al respecto como si de un tema tabú se tratase, pero cuando me dejaste en la estación de autobús y nos despedimos, sí que recuerdo perfectamente tu cara al decirme la frase de despedida, "me lo he pasado muy bien hoy", aunque más se me quedó grabado el brillo en tus ojos con el que lo dijiste. Era mi regalo de Papá Nöel con un día de adelanto. Me fui satisfecho de vuelta a mi lugar de origen, con la sensación de que la tarea aún estaba sin hacer y que poco a poco se irían haciendo, pero no fue así. A los pocos días, pasada la Navidad, me comentas que comienzas una relación. Ése fue mi regalo de Reyes con un par de días de retraso. Ya ha pasado mucho tiempo desde aquel día, más de año y medio, y en ese momento, siempre que lo recuerdo, pienso que deberíamos haber hablado en aquel "momento sofá" antes de llevarme al autobús. Nuestra amiga bloggera tiene razón, deberíamos haberlo hablado, quizás lo dimos los dos por imposible pero sin analizarlo. No es un lamento ni una vuelta atrás, visto lo que hemos vivido y lo bien que nos llevamos, no lo cambio por nada. No me vale un cierto periodo de tiempo de relación a cambio de una buena amistad para siempre, las relaciones en la distancia no traen nada bueno si no se sabe llevar, y en ese momento nosotros no lo sabíamos, no éramos conscientes de a lo que podíamos llegar.

Besos para todos, Nani.

PD: Hoy, 31 de agosto, es el día blogger . Si aún sigue la tradición, resaltamos 5 blogs:

"Mi otro lado ", por sufrir con su comunidad de vecinos y pasarse por aquí a dar su opinión en forma de comentario.
"DiegoMusic ", por tener buen gusto musical.
"Clito ", por sorprendernos con posts imprevisibles.
"Historias de un superhéroe", por salvarnos del aburrimiento :P
"Ran Part 2 ", por llevarme horas muertas leyendo sus numerosos comentarios.

Amigos (con beso) antes de todo

Recuerdo aquel septiembre de nuevos exámenes que comentó unos posts más abajo mi compi de blog, septiembre del 2004. Aún con el verano encima, nos encontramos de casualidad en una sala inmensa de estudio, donde sólo éramos los "amigos de..." y con los que compartimos alguna fiesta que otra. Fue ahí donde congeniamos bien, tomando el aperitivo en cualquier bar que no oliese a libros. Ahí me di cuenta ya el tipo de persona que eras: simpática, sencilla y atenta. Me gustaba estar contigo aunque en esos días hubiese preferido estar con cualquiera antes que estudiando :P (es broma). Creo que nunca antes habíamos tenido largas conversaciones entre cerveza y cerveza, teniendo en cuenta que nunca habíamos estado solos, con charlas interesantes y proyectos de futuro relacionados con la música (a pocos conciertos hemos ido juntos, eso no puede ser). Como dije antes, me gustaba tu compañía, por "vivaracha" y porque era un rato agradable, y nunca vi oportunidad de ligue ni nada que se le pareciese. La verdad es que en eso soy muy malo para fijarme, y su hubiese habido chispa, ten por seguro que no me habría parado en verlo, por mucho calor postveraniego que sufriésemos. La tetosterona sube con la temperatura, pero he de confesarte que la mía es regular, ni pega subidas fuertes y bajones considerables. Hay veces que me siento extraño al no fijar mi vista en un culo bien puesto o unas piernas de ensueño, al más puro estilo albañil salidorro. Soy más bien recatadito y respetuoso en ese aspecto, no veo "carne fresca", sino personas. Seguramente te habrás encontrado gente así por algún sitio. Quizás cuando ibas andando conmigo por el campus, más de uno envidiaba mi situación de tenerte cerca, y otros pensarían que disfrutábamos de largas noches de sexo debido a que siempre salíamos a comer juntos a cualquier bar.

Cuando terminamos los exámenes, yo me fui, y seguimos manteniendo cierto contacto ya sólo por MSN. No nos volvimos a ver hasta ese día que aún tengo grabado, finales de diciembre 2005, en el cual sin mediar palabra me zampaste un beso con lengua. No importa si fue producto del alcohol (hay que ver que sólo nos vemos frecuentemente en fiestas, qué pena de gente), del momento o del arrebato, pero a partir de ahí empezó esta pequeña historia para mi. No fue una chispa, fue una hoguera. No supe qué decirte, sólo veía tu sonrisa de niña picarona, aunque he de reconocerte que fue el beso más impactante que me han dado, eso te lo puedo prometer. En ese momento no tenía pareja, y tampoco era mi intención buscarla, no sé qué pensarías tú sobre eso en aquel momento. Digo esto porque el próximo artículo que escriba irá relacionado con "el día después", aquel en el que debería haberme despertado contigo si te hubieses acordado de mi después de haber quedado con tus amigos ya bien entrada la madrugada ;)

Besos para todos, Nani.

Poniéndonos en situación

Hechas ya las presentaciones, quizás es de merecer cómo comenzó todo, para ponerles en situación. Normalmente los artículos que escribamos irán dedicados mutuamente, pero para que todos partamos de una misma situación, qué mejor que escribir el principio de la historia.

Nos conocimos hace tiempo entre fiesta y fiesta de la universidad, ya fuese en casa de alguien o en la calle, en sitios sin molestar a los vecinos. Durante esos días, su compañera de piso me tiraba los tejos sin parar, beso aquí, beso allá, con insinuaciones para llevarme a la cama que resultaban algo incómodos. Llegaron los exámenes de junio y todo se apalancó, pero no fue una pausa, sino un punto y aparte que duró más de año y medio. El motivo fue que hubo algunos cambios y nos separamos, cambiando yo de ciudad. Por aquel entonces sólo éramos amigos sin roce y tampoco había mucha confianza, no saltó ninguna chispa, de modo que fuimos fortaleciendo nuestra amistad a través de la Red. Pasó todo ese tiempo, año y medio, hasta que volví al centro de las fiestas debido a la cancelación de un concierto en la misma ciudad. Tenía ganas de verlos a tod@s con l@s que disfrutaba de noches agradables (a algunos los veía regularmente, a otros no), así que la llamé y quedamos en una calle paralela. Sin saber lo que me iba a encontrar poco después, veo a una chavala con dos coletas de colegiala (que le quedan muy bien, por cierto) y una botella de cerveza en la mano, y sin mediar palabra, me da un morreo con lengua de los que no se olvidan fácilmente. Exclamado por la situación, y sin saber qué decir, nos seguimos besando. No me lo podía creer. Quizás fue un beso amistoso, quizás no, pero nos pasamos parte de la noche juntos, hasta que ella se tuvo que ir con sus amigos. Al despedirse ella, me dijo que “si no me encontraba, me llamaría para que fuese a dormir con ella”, a lo que le respondí que sí, dejando el teléfono encendido toda la noche esperando una llamada que nunca se hizo. Era una suerte que donde me quedaba a dormir y su piso estaban cerca, pero los estragos de la noche facilitaron que no fuera posible. A la mañana siguiente, fui a buscarla, y una pequeña resaca me abrió la puerta. Pasamos el día juntos, muy bien día, y de nuevo pasó mucho más tiempo hasta que no nos volvimos a ver.

Quizás me deje detalles importantes, pero para eso está el blog, para ir recordando entre ella y yo todo aquello y opinar sobre aquello. Actualmente, como ya hemos dicho, tenemos pareja y no por ello vamos a guardarnos lo que pensamos el uno del otro.

Nani.