Un desahogo posterior (+18)
Si hay algún menor de edad en la sala, qué mejor hora que acostarse ;) vamos a contar una anécdota de mayores.
Nota: Mi compi de blog tiene problemas con el ordenador, así que aprovecho y cuento cosillas de tirón mientras tanto.
En el anterior artículo hice un pequeño balance de aquel día que pasamos juntos, en el que fuimos a comer y me dejaste en el autobus, donde tuvimos una bonita velada como si de una pareja normal se tratase. Cerveza por aquí, montadito por allá,... ummmm calificaría el día de "sabroso".
Después de dejarme en el bus, con bonita despedida incluida, fui dándole vueltas al coco, quizás quedándome algo pillado en la hora y media de viaje mirando por la ventana mientras pensaba en "eso" que me había pasado contigo; estas cosas tan de repente hace que uno piense en ello cuando una chispa se enciende tan de golpe y tan potente. No fue una "simple anécdota graciosa", tú y yo lo sabemos. Quizás me estoy repitiendo, pero es algo que iba analizando en el bus de vuelta a mi casa. Otra cosa que fui recordando eran tus curvas, me encantaba pellizcarte la barriga, es algo que me pone, jeje, cada uno tiene sus vicios raros. Notar tu aliento cerca mía con esos besos tan entrenados se podían saborear incluso horas después.
Ya en mi casa fui a ducharme aún pensando en el "affaire", una ducha relajada después de dos días de fiesta, poco dormir y hartarnos de andar. En ese momento no sé si fue la sensación de soledad, el momento que disfrutaba de intimidad, pero algo me llamaba entre las piernas. Volví a recordar con más detenimiento tu mirada felina con esos ojos, cada curva de tu cuerpo, y cómo tus manos se perdían por el mío. Me senté plácidamente y cada recuerdo cobraba más fuerza a medida que mi mano subía y bajaba fantaseando contigo, sin depravación alguna, casi estaba reviviéndolo. Quizás la invitación frustrada a dormir contigo hizo que fuese posible ese momento de soledad, demasiados pensamientos aquella noche como para que mi entrepierna pasara inadvertida. Decía Grant Morrison, un dibujante de comics, que "Si vas a hacer algo relacionado con el sexo, debería ser cuanto menos genuinamente perverso", pero fue todo lo contrario, un gesto de satisfacción salpicada de picardía, con la inocencia de que no era ni mucho menos premeditado. Una vez que el ritmo subió, llegó ese instante en el que un leve gemido va acompañado de un desahogo sexual, acumulado por las circunstancias que todos conocemos. Respiré hondo, cerré los ojos y no me enteré ni de la ducha. Un aseo completo y listo para meterme en la cama, de nuevo solo, ya aliviado y satisfecho a la cama.
Mi broche particular a día y medio algo singular.
Besos para tod@s, Nani.









miotrolado dijo
Bueno,... no pudiste aguantar mas no?
Jeje,... supongo que esta bien, tenias ganas de estar a su lado, y como que no pudo ser tubiste que apañarte,... bueno,...
Besos
3 Septiembre 2007 | 04:46 PM