Una manzana rozando lo prohibido
Hacía ya casi un año que no nos veíamos, y aunque sólo haya compartido contigo algunas horas, hemos hablado mucho, hemos ido de un sitio para allá, comido juntos... las cosas que hacíamos cuando vivíamos más cerca pero con el toque especial de que ahora los momentos se alargan en la espera.
Siempre que escribo por aquí he tratado de darle un toque literario con metáforas, comparaciones y todas esas técnicas que hacen los que saben escribir, pero hoy lo haré guiado por un pequeño exceso de Viagra que curiosamente no he tomado. Creo que lo segrego en el cerebro, debo patentarme. Quizás cuando termine de escribir sea necesario acudir a la soledad onanista que me provoca pensar en ti en algunas situaciones, quizás no, pero mi erección me dice que faltaron unas horitas más en este día de relax. Tranquila, no pienses mal que no voy por ahí. Que lo que piensa mi entrepierna viene directa del corazón y no hay preservativo mental de por medio.
Como sabes, soy ateo oficial, aunque me gusta leer las historias que cuentan en la Biblia, especialmente ésa del Jardín del Edén con Adán y Eva de protagonistas. En ella, Eva come una manzana guiada por una serpiente que es el diablo camuflado y gracias a ello son expulsados del Paraíso. "¿Dónde irían a parar dos personas sin ombligo?" me he preguntaba siempre. Tuvieron hasta hijos, entre ellos a Caín y Abel, así que no les fue tan mal. Existen muchas versiones de la historia, tantas como personas que la han leído, así que la mía es la siguiente: Eva, seducida por lo prohibido, gustaba de vivir al límite, jugando en la frontera entre lo legítimo y lo ilegítimo, entre la rutina y la improvisación. Creo que sé qué sintió ella cuando mordió la manzana. Con la adrenalina por las nubes, quería evitar llevar una vida repetitiva, erotizada por lo prohibido. A veces soñaba con la tentación de ir al árbol al que Dios le prohibió ir a contemplar las manzanas, verlas, tocarlas, olerlas, estar al límite de la frontera, o al límite del bien y del mal que cantaba "La Frontera" (valga la redundancia) parafraseando a Nietzsche. ¿Hizo bien, hizo mal? ¿Debió dejar la manzana en su sitio o sin embargo debió comérsela entera? A mi entender, lo más correcto hubiese sido dejar los dientes marcados, de la misma manera que se marca la línea de lo cotidiano y lo prohibido dando un toque picante a su vida ayudándola a fantasear. De esa manera tiene lo mejor de su vida y de la que a veces puede soñar una persona con algo en concreto.
Como se dice en este tipo de situaciones, "subidón de adrenalina".
Lo dicho, ha sido un placer haberte tenido un diíta cerca y recordar viejos tiempos. Comencé diciendo que iba a escribir algo picantón y me he puesto a hablar de la Biblia. ¿Me estaré haciendo viejo? Alguien debajo de mi ombligo me dice que no.
Un beso muy grande y sabes que te quiero mucho, no hace falta decirlo pero plasmado queda. También hay besos para l@s que lean esta actualización de nuestro discreto blog.
Nani.
PD: Saborear tu cuello se ha convertido en una debilidad para mí si ya de por sí lo era antes :)









giverny dijo
Interesante.
Te deseo buena noche
Besos
3 Febrero 2008 | 02:14 AM