Duro día de trabajo. Te estoy esperando preparándome para que te relajes. Quítate la ropa y échate sobre la camilla. Si quieres dejarte algo puesto, depende de ti. Vaya, ¿te lo quitas? Por mí, vale. Sabes que me gusta mirar y enriqueces mi faceta de voyeur.
Mis manos se embadurnan de crema tu espalda mientras te oigo respirar hondamente, parece que te gusta y eso me alegra. Tus músculos están tensos, pero poco a poco se van relajando. Lo último serán los riñones, donde se acumula todo el estress diario. Un pequeño masaje en los cachetes del culo siempre son de agradecer, todo el día sentada castiga este bonito y oscuro lugar. Termino con las piernas, de arriba a abajo, la crema hace que te refresque a ritmo de respiración aún más profunda. Para lo último he dejado los brazos, ya ni siquiera se te oye, te dejas llevar. Termino de quitarme la crema que tengo entre las manos untándotela a los lados de tu cuerpo, de las axilas hasta los pies, donde te doy un ligero masaje que agradeces con gemidos. Te prometo que no te haré cosquillas.
Estás demasiado relajada, disfrutando del momento. Si has sentido placer como si estuvieses en otro mundo, es un halago para mi. Lo que hagas después, es cosa tuya ;)
Otro día te lo haré boca arriba... ¿o lo quieres ahora?
Besos, Nani





Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados